Según el escritor chino Xiao Fuxing la mayoría de los platillos de Beijing y especialmente los bocadillos fueron desarrollados por los manchú en la zona norte de China, donde la producción de arroz es poco desarrollada, debido al clima seco y muy frio durante el invierno, características del clima boreal del norte. Por lo tanto, en la cocina de esta zona predomina el trigo y el mijo.  Fue durante la dinastía Yuan, cuando los mongoles trajeron su dieta a Beijing y aparecieron muchos puestos de comida donde se vendía té de leche acompañado de unos anillos de trigo fritos, los Jiaoquan y bollos de maíz al vapor.

En Pekin los Jiaoquan son también llamados Xiaoyougui, originarios de la dinastía Qing y en la antigüedad en Beijing eran los aperitivos favoritos de la población.

Los Jiaoquan son unos aperitivos en forma de brazaletes dorados, elaborados con harina de trigo, pero no cualquier trigo, preferiblemente el trigo rojo, que se caracteriza porque su salvado tiene un tono rojizo y le da a los jiaoquan un gusto especial y los hace particularmente crujientes.

En Beijing nunca falta en sus hogares a la hora del desayuno y la merienda unos ricos jiaoquans acompañados con una taza de jugo de frijoles fermentado y se acostumbra también servirlos con encurtidos; de esa manera se combinan los sabores acido, dulce, picante y salado, que sería lo deseado en la vida. Este rico manjar fue exaltado por el poeta Su Dongpo de la dinastía Song, gracias a su rico sabor.