La cocina china es una de las más populares y de moda, especialmente en las grandes ciudades. La olla caliente es un plato que ha llegado a nosotros gracias a la difusión de los restaurantes que siguen la más fiel tradición china. Es una olla de caldo en la que se cocinan diferentes ingredientes; compartir con otros comensales es el ingrediente secreto de esta especialidad.

La olla caliente se coloca en el centro de la mesa y se mantiene caliente con una pequeña estufa. Contiene caldo, que puede hacerse con verduras, carne o pescado. Muy a menudo la olla se divide en dos, para separar los caldos de origen animal o muy picantes. Junto con el caldo, se ordena la cocción de diferentes ingredientes: los más frecuentes son los mariscos, las lonchas de carne, los champiñones, los ravioles y los fideos. Cada comensal tiene sus propios palillos y un pequeño cucharón para mojar en el caldo. También son útiles varios pequeños cuencos que contienen diferentes tipos de salsas; las más comunes son la salsa de soja, el aceite de sésamo y la salsa picante.

La olla caliente se originó en Mongolia, donde el principal ingrediente era la carne, generalmente de vaca, cordero o caballo. Luego se extendió a China, cambiando algunos de sus componentes según la región e incorporando ingredientes cada vez más diversos. Durante la Dinastía Qing (1644-1912), la olla caliente surgió como uno de los platos más populares del país. Siendo esta la historia de la olla caliente. 

Desde entonces, la olla caliente se ha extendido por toda Asia como una comida de devolución. Basándose en los ingredientes disponibles, familias de diferentes áreas han modificado la receta. Una variante china se llama Chongqing Ma La e implica la adición de pimienta de Sichuan; ésta es particularmente picante e incluye el cordero.