Es necesario unir lo que crece bajo la tierra, que es compacto, vigorosamente firme, con lo que se extiende hacia arriba, ligero, aireado, fragmentado. Es necesario combinar los 5 sabores básicos (agrio, picante, amargo, dulce, salado), los 6 niveles de sabor (fresco, fragante, fragante, fermentado, graso, fuerte), las 4 texturas (fundente, crujiente, seco, suave), y añadir color.

Comer es un acto de equilibrio y belleza, y para cocinar se utiliza sin prevención ninguno de los crisantemos como el estómago de los peces, las medusas y la mezcla de saliva de pájaro y barro (el famoso "nido de golondrina").

Estas tradiciones, que aún viven en los mercados, tienen raíces incluso en la mitología, e ingredientes como el cuerno de rinoceronte, o el cerebro de mono, se consideran afrodisíacos, en definitiva, potenciadores de la virilidad a los que los chinos dedican una atención obsesiva.

Básicamente, la cocina china es muy rica, extremadamente delicada, siempre digerible. Los métodos de cocción van desde el uso del vapor, a la fritura de los alimentos por un tiempo muy corto, hasta el "rojo" que consiste en envolver los ingredientes en salsa de soja hasta que permanecen en remojo.

A esto se añade el uso de pocas grasas, la cocción de las verduras, la porción de la comida neta (limpia de cualquier parte no comestible) en gran variedad, para que puedas saborear todo un poco. El utensilio preferido para cocinar la comida es el wok, una olla especial de forma hemisférica. Además del cuidado extremo de la presentación del ambiente y la mesa, en China el sentido colectivo de la comida es muy importante; un plato nunca está destinado a un solo comensal, sino que cada plato se divide entre todos.